Iglesia Palabra Pura

Todo lo que hemos visto del Primer y Segundo Cielo es magnífico. Nos hemos maravillado de la creación de Dios y de su esplendor, donde de una forma innegable vemos la mano de nuestro Creador y Dios Soberano. Pero en medio toda la impactante belleza de la creación, también hay un conflicto (una guerra) constante entre dos reinos: el Reino de Dios (de la luz) y el reino de Satanás (de las tinieblas). Este conflicto es real, y aun más real que el mundo natural en el que vivimos, porque recordemos que todo lo natural, lo visible, proviene de lo invisible (Hebreos 11:3). Pero aunque este conflicto es una realidad; no podemos olvidar las palabras de Salmos 103:19 (LBLA):

“El Señor ha establecido su trono en los cielos, y su reino domina sobre todo”

Un famoso escritor a finales del 1.800 explicó este conflicto, que no percibimos con nuestros ojos naturales, con las siguientes palabras:

“Nos rodea un mundo espiritual mucho más numeroso, poderoso e ingenioso que nuestro propio mundo visible de seres humanos. Los espíritus buenos y malos se abren camino entre nosotros, a la velocidad de la luz y con movimientos silenciosos pasan de un lugar a otro. Habitan los espacios del aire que nos rodea. De algunos sabemos que están preocupados por nuestro bienestar; pero otros se preocupan por hacernos daño. Los escritores inspirados (Escrituras) descorren el telón y nos dan un vistazo de este mundo invisible, para que podamos ser alentados y advertidos”.

Los eruditos hablan de Génesis 1:1 como “el pasado sin días” (el pasado sin fechas), donde encontramos un solo Reino, el Reino de Dios, compuesto por la Santa Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Lucero, ahora llamado Satanás, también se encontraba en el Tercer Cielo como Querubín protector. Pero debido a que se halló pecado en él y se levantó contra Dios fue echado del Tercer Cielo. Fue en ese momento que Satanás entró a establecer su reino, junto a los ángeles que lo siguieron, en el Segundo Cielo.

Efesios 2:2 (RVR)

“en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”

El reino de Satanás sólo tiene el propósito de oponerse al Reino de Dios. Lo interesante de todo esto es que Satanás no sólo afecta en gran manera el Segundo Cielo, sino también el Primer Cielo donde vivimos, desde los tiempos de Adán y Eva en el Jardín del Edén. Pero tenemos la Promesa de que el reino de las tinieblas llegará a su final, como está Escrito en Apocalipsis 20:10 (LBLA):

“Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”

Vemos entonces que hay una constante batalla entre el Reino de Dios y el reino de Satanás. Pero nosotros somos parte del Reino de Dios, el Reino de la Luz, y nuestro Señor Jesucristo nos ha dado todas las armas que necesitamos para combatir el reino de las tinieblas.

2 Corintios 2:11 (LBLA)

“para que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus ardides (maquinaciones)”

Ahora, recordarán que en estudios anteriores vimos que todo, absolutamente todo, lo que hace Satanás, el diablo, es una copia de todo lo que ve en Dios y Su Reino. Así que como el Reino de Dios está estructurado en jerarquías, de la misma manera Satanás ha establecido las jerarquías de su reino, como lo vemos en Efesios 6:12 (LBLA):

“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales”

JERARQUÍA DEL REINO DE LAS TINIEBLAS:

– Principados.

– Potestades.

– Poderes de este mundo de Tinieblas.

– Huestes Espirituales.

Esta estructura demoniaca se opone a Dios y a Su Reino, y busca que todo el mundo se arrodille ante Satanás como si fuese su Dios. ¡Pero gracias a Dios hay un Reino superior, el Reino de nuestro Dios Todopoderoso y Creador del Cielo y de la Tierra; y contra este Reino nada ni nadie prevalecerá!

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