Iglesia Palabra Pura
  • 20 julio, 2022
  • Rafael Lemes
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Mateo 24:40-41 (LBLA)

“Entonces estarán dos en el campo; uno será llevado y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino; una será llevada y la otra será dejada”

En el estudio de la Palabra de Dios tenemos que tener en cuenta que si bien cada versículo tiene una interpretación; cada versículo puede también tener varias aplicaciones. Por lo tanto, vamos a mirar los siguientes versículos estrictamente desde el punto de vista del contexto, que como hemos venido estudiando en esta Serie, basada en Mateo 24, Jesús viene hablando sobre Su Segunda Venida:

v. 27 “… como el relámpago sale del oriente… así será la venida del Hijo del Hombre” 

v. 29 “… inmediatamente después de la tribulación…”

v. 30 “… aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre…”

v. 31 “sus ángeles con una gran trompeta y reunirán a sus escogidos…”

v. 32 “de la higuera aprended la parábola…”

v. 37 “… como en los días de Noé…”

Así que como podemos observar, el contexto es claro de que trata sobre la Segunda Venida de Jesucristo. Sin embargo, cuando Jesús nos habla de que uno será llevado y otro dejado, me imagino que se preguntarán a qué se refiere. Bueno, recuerden que en la Segunda Venida de Jesucristo sucederá lo opuesto al Diluvio, si bien en el Rapto los creyentes serán llevados para encontrarse con el Señor en el aire, y los no-creyentes se quedarán para vivir la Tribulación. En este caso, para mantener la integridad del contexto, en este versículo se refiere a que cuando sea el momento de entrar al Reino de Jesucristo los no-creyentes serán llevados para el Juicio, y los creyentes serán dejados para entrar al Reino.

Encontramos una palabra de interés en los versículos 40 y 41, y me refiero a la palabra ‘llevados’, pues esta misma palabra en el Griego la encontramos cuando Jesús fue llevado a la cruz para pagar por nuestros pecados, por ejemplo, vemos el uso de esta palabra en Juan 19:16 (RVR): “Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron”.

Cuando regresemos con Jesucristo, al final de la Tribulación, nosotros, los creyentes, nos quedaremos en la tierra y entraremos al Milenio; por otra parte, los no-creyentes serán llevados al infierno para esperar el Juicio final, donde luego serán arrojados al Lago de Fuego por siempre.

Mateo 24:42-44 (LBLA)

“Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene. Pero comprended esto: si el dueño de la casa hubiera sabido a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, hubiera estado alerta y no hubiera permitido que entrara en su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre”

Vemos, entonces, en estos versículos que se reitera el punto establecido de que nadie sabe el día ni la hora de Su Venida. Aunque debo indicar que este pasaje se refiere a los creyentes que estarán en el tiempo de la Tribulación; ya que nosotros, la Iglesia —el Cuerpo de Cristo— no estaremos en la tierra, aun así, debemos ser diligentes y prepararnos. Porque estos versículos no dejan de tener una aplicación para nosotros en estos últimos tiempos, cuando ya estamos viviendo los dolores de parto. Debemos estar listos y preparados, con gran expectativa de lo ha de venir. ¡Gloria a Dios!

1 Tesalonicenses 5:6 (LBLA)

“Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios”

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