Iglesia Palabra Pura
  • 20 febrero, 2026
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Sanada de dolores de cabeza crónicos

Mi nombre es Valeria Perich, tengo 24 años y actualmente me encuentro en Houston, Texas (USA). Desde hace cinco meses hago parte de los Miembros Online de Iglesia Palabra Pura y quiero compartir mi testimonio de sanidad.

Durante mucho tiempo sufrí de dolores de cabeza muy constantes, pero no eran dolores normales. Eran dolores extremadamente fuertes, al punto de que en muchas ocasiones tenía que ir al hospital o a la clínica para que me inyectaran sueros y medicamentos, porque las pastillas no lograban controlarlos. Eran tan recurrentes que podía pasar semanas completas con dolor de cabeza. El único momento en el que el dolor se detenía era cuando lograba dormir, pero al despertar continuaba como si nunca se hubiera ido.

Fui muchas veces a médicos y especialistas. Me realizaron múltiples exámenes, pero todos los resultados salían bien. Me decían que no tenía absolutamente nada, que todo estaba normal, pero los dolores seguían presentes. También probé varios tratamientos cuando vivía en Colombia, pero al final siempre ocurría lo mismo: el dolor regresaba una y otra vez.

Recuerdo claramente el día en que estaba ingresando al portal de miembros de Iglesia Palabra Pura. En ese momento tenía un dolor de cabeza tan fuerte que no podía ni ver la pantalla del celular. Me demoré mucho haciendo el registro porque literalmente no soportaba el dolor. Ese mismo día tuve que ir a urgencias para que me inyectaran medicamentos, porque la intensidad era demasiado alta. Hoy puedo decir con total seguridad que esa fue la última vez que tuve un dolor de cabeza.

A los pocos días comencé a escuchar los Estudios de la Escuela Bíblica, especialmente los de sanidad, y allí empezó un cambio profundo en mi vida. No fue solamente un alivio físico, fue una transformación completa en mi manera de pensar, en la forma en que veía la enfermedad y en cómo enfrentaba lo que sentía en mi cuerpo.

Ahora, cada vez que siento el más mínimo intento de dolor de cabeza, lo reprendo en el nombre de Jesús y el dolor desaparece. Muchas veces, cuando estoy con otras personas y menciono que siento un leve dolor, cierro mis ojos y oro. Ellos suelen mirarme con extrañeza y me preguntan si necesito algún medicamento, pero mi respuesta siempre es la misma: “No lo necesito, porque ya he sido sanada”. Inmediatamente el dolor se va, desaparece por completo, y las personas se quedan sorprendidas al verme bien, como si nunca hubiera pasado nada.

Mi fe ha sido fortalecida de una manera muy real a través de los estudios de la Escuela Bíblica. Hoy puedo decir con certeza que llevo cinco meses sin un solo dolor de cabeza ni malestar. Y si algo intenta aparecer, sé cómo enfrentarlo, porque creo, confío, lo declaro y actúo conforme a esa fe en lo que Escrito acerca de lo que Jesucristo ganó por mí.

Estoy profundamente agradecida con mis Pastores, Rafael y Adriana Lemes, porque a través de sus enseñanzas mis ojos fueron abiertos a algo que nunca imaginé vivir. Esto no es algo que simplemente creo que funciona, es algo que vivo y experimento. Lo creo, lo declaro, lo afirmo, y sucede.

El poder de la Palabra de Dios es real, es fuerte y es transformador. Aun así, siento que las palabras se quedan cortas para expresar la felicidad, la tranquilidad y la paz que estoy viviendo en estos meses. Dios ha guiado mi vida, he crecido, he aprendido y he cambiado mi manera de pensar, de hablar y de vivir, y todo ha sido para mejor. Es algo verdaderamente hermoso.

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