{"id":72774,"date":"2025-10-17T05:00:00","date_gmt":"2025-10-17T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/iglesiapalabrapura.com\/site\/?p=72774"},"modified":"2026-02-05T14:59:38","modified_gmt":"2026-02-05T19:59:38","slug":"testimonios-70","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/iglesiapalabrapura.com\/site\/testimonios-70\/","title":{"rendered":"TESTIMONIOS"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><p class=\"15\"><b><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong><strong>Del dolor a la restauraci\u00f3n: Dios cambi\u00f3 mi historia<\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/strong><\/b><\/p><p class=\"15\"><\/p><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi nombre es Leidy Yohana L\u00f3pez, y soy testigo viva de que Dios levanta del polvo, sana las heridas m\u00e1s profundas y cambia la historia de quienes le creen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nac\u00ed en un hogar donde la pobreza y la violencia eran el ambiente cotidiano. En lugar de amor, comprensi\u00f3n o ternura, lo que reinaba era el miedo. Desde que tengo memoria, recuerdo los gritos, los golpes y el terror que sent\u00eda cada vez que mi padre llegaba a la casa. No sab\u00eda si ese d\u00eda habr\u00eda comida o si terminar\u00edamos escondidos, temblando, esperando que no pasara lo peor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre era un hombre violento que descargaba su ira sobre mi madre. La golpeaba con brutalidad, sin importarle que nosotros estuvi\u00e9ramos all\u00ed mirando. Yo era apenas una ni\u00f1a, y cada vez que ve\u00eda a mi mam\u00e1 sangrar o caer al suelo, algo dentro de m\u00ed se romp\u00eda. Viv\u00eda con el coraz\u00f3n acelerado, esperando el pr\u00f3ximo estallido. Muchas veces me encerraba en un cuarto, me tapaba los o\u00eddos y lloraba en silencio para no escuchar los gritos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Crec\u00ed con miedo, con inseguridades profundas y una sensaci\u00f3n constante de no valer nada. En mi casa no hab\u00eda expresiones de cari\u00f1o. No recuerdo haber recibido un abrazo ni un \u201cte amo\u201d de parte de mi padre. Lo que s\u00ed recuerdo muy bien son las amenazas, los castigos con un rejo grueso y los d\u00edas en que mi mam\u00e1 ten\u00eda que salir a pedir ayuda a los vecinos para poder darnos algo de comer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9ramos muy pobres. Muchas veces el almuerzo era solo una arepa y agua de panela. Mi madre hac\u00eda \u201cmaromas\u201d para alimentarnos; si ten\u00eda un huevo, lo repart\u00eda entre todos. En los cumplea\u00f1os, cuando pod\u00edamos comer un huevo entero, eso era un lujo. No ten\u00edamos ropa nueva: us\u00e1bamos lo que otras personas nos regalaban, y en el colegio eso era motivo de burlas. Me dec\u00edan \u201cla pobretona\u201d, \u201cla flaca\u201d&#8230; y yo aprend\u00ed a fingir que no me dol\u00eda, pero por dentro lloraba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En mi familia se hablaba mucho de brujas, de espantos, del diablo y de supersticiones. No conoc\u00edamos de Dios. Se cre\u00eda m\u00e1s en las historias de miedo que en la fe. Eso me llenaba de temor. Ten\u00eda pesadillas, miedo a la oscuridad y la sensaci\u00f3n de que el mal siempre me rondaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre nos castigaba a todos con golpes, insultos y amenazas. Muchas veces tuvimos que huir de \u00e9l junto a mi madre. Sin embargo, \u00e9l siempre nos encontraba. Llegaba llorando, pidiendo perd\u00f3n, prometiendo cambiar. Mi madre, con su coraz\u00f3n noble, le cre\u00eda. Volv\u00edamos a casa y todo parec\u00eda mejorar\u2026 hasta que el ciclo de violencia volv\u00eda a empezar. Mis hermanas mayores, cansadas del maltrato, empezaron a irse de la casa una a una. Yo era la m\u00e1s peque\u00f1a y me qued\u00e9 con mi madre, que intentaba protegerme como pod\u00eda. Mi infancia transcurri\u00f3 entre el miedo, la pobreza y el silencio. En el fondo so\u00f1aba con estudiar, con tener otra vida, pero mi padre no me permiti\u00f3 continuar despu\u00e9s de quinto de primaria. Dec\u00eda que no ten\u00eda sentido que una mujer estudiara. As\u00ed que crec\u00ed sinti\u00e9ndome limitada, sin voz, sin opciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los 15 a\u00f1os logr\u00e9 irme a la ciudad donde viv\u00edan mis hermanas. Fue un cambio enorme. Empec\u00e9 a trabajar cuidando a mis sobrinos y, con esfuerzo, estudi\u00e9 de noche hasta terminar el bachillerato. Sent\u00eda que, por fin, estaba encontrando una oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero a los 17 a\u00f1os, mi historia tom\u00f3 otro rumbo. Me enamor\u00e9 de la persona equivocada: la expareja de una de mis hermanas. Cuando qued\u00e9 embarazada, fue un esc\u00e1ndalo familiar. Me sent\u00ed humillada, rechazada y sola. Muchos me aconsejaron abortar, pero algo dentro de m\u00ed me dijo que no lo hiciera. Aunque a\u00fan no conoc\u00eda profundamente a Dios, sent\u00ed que esa vida deb\u00eda protegerla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me fui a vivir con el padre de mi hija en uni\u00f3n libre. Con el tiempo nos presentaron el Evangelio y empezamos a asistir a una Iglesia. Como quer\u00edamos bautizarnos, nos explicaron que deb\u00edamos casarnos, y aunque la relaci\u00f3n era ca\u00f3tica, decidimos casarnos para podernos bautizar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiempo despu\u00e9s conoc\u00ed los audios de la Escuela B\u00edblica de Iglesia Palabra Pura a trav\u00e9s de una emisora. Me impactaban profundamente, aprend\u00eda tanto que cada ense\u00f1anza me confrontaba y me edificaba. Aun sin congregarme all\u00ed, sent\u00eda tanta gratitud que guardaba dinero para llevar una ofrenda cuando pod\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el tiempo demostr\u00f3 que mi matrimonio no ten\u00eda ra\u00edces firmes ni estaba fundamentado en la Palabra. Vinieron los conflictos, las infidelidades y finalmente la separaci\u00f3n. Qued\u00e9 sola con mi hija, otra vez sinti\u00e9ndome rechazada, culpable y vac\u00eda. Dej\u00e9 de congregarme y me dediqu\u00e9 a trabajar limpiando casas para sostenernos. No fue f\u00e1cil. Hab\u00eda d\u00edas en que no sab\u00eda c\u00f3mo pagar el arriendo o comprar comida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, despu\u00e9s de tanto escuchar las clases de la Escuela B\u00edblica, tom\u00e9 la decisi\u00f3n de congregarme presencialmente en Iglesia Palabra Pura, en la sede de Pereira. Ya llevo tres a\u00f1os siendo parte activa de esta familia espiritual. All\u00ed comenc\u00e9 un proceso profundo de restauraci\u00f3n: retom\u00e9 la Escuela B\u00edblica, los discipulados y, sobre todo, el conocimiento verdadero de la Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprend\u00ed que no basta con decir \u201ccreo en Dios\u201d; hay que conocerlo, obedecerlo y dejar que Su Palabra transforme la mente y el coraz\u00f3n. Y aunque ya estaba en la Iglesia, reca\u00ed. Fui enga\u00f1ada por los deseos de la carne y termin\u00e9 en una relaci\u00f3n t\u00f3xica, aun sabiendo los principios B\u00edblicos. Esa decisi\u00f3n me llev\u00f3 nuevamente a una etapa de dolor y confusi\u00f3n, hasta que tom\u00e9 la firme decisi\u00f3n de decir: \u201cNo m\u00e1s con esto\u201d y consagrarme completamente a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los procesos m\u00e1s dif\u00edciles fue perdonar: a mi padre por su violencia, a mi madre por no habernos protegido, a mi exesposo por su traici\u00f3n, a mi hermana, y tambi\u00e9n a m\u00ed misma. Llor\u00e9 muchas veces delante del Se\u00f1or, pero entend\u00ed que el perd\u00f3n no es un sentimiento, sino una decisi\u00f3n que trae libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante ese proceso tambi\u00e9n vi la sanidad de mi cuerpo. Por mucho tiempo sufr\u00ed dolores fuertes en el colon y fui diagnosticada con dolicocolon. Los malestares eran intensos y constantes. Pero despu\u00e9s de leer el Libro de la Santa Cena y participar con fe, los dolores desaparecieron. \u00a1Y los ex\u00e1menes m\u00e9dicos confirmaron que ya no hab\u00eda rastro de dolicocolon!&nbsp;\u00a1Dios me san\u00f3!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy sigo creciendo espiritualmente. No puedo decir que todo es perfecto, pero s\u00ed puedo afirmar con certeza que Dios ha sido fiel. \u00c9l ha sido mi sustento, mi proveedor y mi refugio. Soy madre de dos hijas, y aunque a veces el camino parece dif\u00edcil, nunca nos ha faltado nada. He visto milagros de provisi\u00f3n, de restauraci\u00f3n emocional y de sanidad f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada d\u00eda, Dios me recuerda que no soy el resultado de mi pasado, sino el reflejo de Su Gracia. \u00c9l me sac\u00f3 del dolor, me dio prop\u00f3sito y me ense\u00f1\u00f3 que mi identidad no est\u00e1 en lo que viv\u00ed, sino en lo que \u00c9l dice de m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo pretendo haberlo alcanzado ya, pero prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jes\u00fas.\u201d<br><em>(Filipenses 3:13-14)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy puedo decir con total convicci\u00f3n que mi pasado ya no me define.<br>Ya no vivo marcada por la culpa ni por el miedo.<br>Soy una mujer nueva, libre y llena de prop\u00f3sito.<br>Dios me levant\u00f3, me dio dignidad, me san\u00f3, me devolvi\u00f3 la paz y la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nac\u00ed en un hogar donde la pobreza y la violencia eran el ambiente cotidiano. 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