Iglesia Palabra Pura

Daniel 6:10 (RVR)

Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes

Daniel, un joven Judío que fue llevado cautivo, junto a los de su nación, hace alrededor de 2.600 años (bajo el imperio de Babilonia), se enteró que el rey Dario había firmado un decreto donde obligaba a todas las personas sujetas a ese imperio a que se postrarán y adoraran sólo a él como rey por el espacio de treinta días, con la consecuencia de que si no lo hacían, y por el contrario se les encontrará adorando a alguien diferente, serían echadas al foso de los leones.

Imagínate una amenaza de semejante calibre, ¿qué harías tú en su lugar? El libro de Daniel 6:10 nos dice que Daniel se arrodillaba tres veces al día, orando y dando gracias a Dios. Esta actitud de Daniel demuestra una verdadera valentía y entrega a Dios. Sin embargo, hoy quiero resaltar una parte de este versículo que si me prestas atención te va edificar muchísimo, y es: “…como lo solía hacer antes”.

Vemos entonces que Daniel no perdió la paz en el momento en el que recibió esta amenaza de muerte. Él continuó su rutina de confianza en Dios, ya que Daniel tenía una intimidad con Él. Es más, este versículo no dice que sólo oraba, sino que daba gracias, ¡esto es realmente admirable!

Pero notemos algo más, si lees todo el capítulo 6 del libro de Daniel, no vemos que él luego de orar saliera corriendo a suplicar la intervención del rey Darío. Es más, Daniel estuvo en silencio ante el gobierno de Babilonia hasta que salió victorioso de aquel foso de leones. ¿Consideras que Daniel se rindió? ¿Crees que Daniel se quedó quieto y permitió que todo le sobrellevara? Déjame decirte: “Daniel sí peleo, pero con el arma de la confianza en Dios que le daba su relación íntima con Él”.

Fue esa confianza de Daniel en Dios que lo llevó a no perder la intimidad con el Señor y lo mantuvo en paz todo ese tiempo. Es por eso que Jesús nos dijo que confiáramos en Él, porque cuando confiamos, estamos en paz, y es allí donde podemos tomar sabias decisiones de qué hacer.

No era que Daniel siempre ante cualquier prueba se quedaba en silencio, sino que para esa situación Dios le mostró que así saldría victorioso. Ya que si nos vamos al capítulo 1 nos damos cuenta que esa vez Daniel sí habló y presentó su defensa para no comer los alimentos que eran ofrecidos a dioses paganos, y Dios obró en su favor.

Los tiempos de guerra en nosotros los hijos de Dios son inevitables, ya que el mismo Jesucristo nos lo advirtió antes de ir a la Cruz: “…En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33 [RVR]). Así que con una advertencia de esas, todos deberíamos estar preparándonos para aferrarnos en total confianza a Jesús y a Su obra en la Cruz, para que ninguna prueba que venga a retar nuestra fe nos pueda derribar. Es por eso que siempre digo: “Los tiempos de paz son para prepararse para los tiempos de guerra”.

Proverbios 24:30-31 (RVR)

Pasé junto al campo del hombre perezoso, Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida

Muchas personas tienen su relación con Dios como la cerca de piedra de este hombre perezoso que vio el rey Salomón, pero en realidad nuestra relación con Dios debe ser lo más importante; es cuando pasamos tiempo en Su Presencia, meditando en Su Palabra, que recibimos esa paz que sobrepasa todo entendimiento y podemos tomar decisiones sabias ante cualquier ataque del enemigo.

Jesús tiene una relación tan íntima con el Padre que Él también cuando estuvo en la tierra nos mostró cómo no se dejaba mover por las malas noticias. Cuando Jesús fue alertado por un mensaje que le habían enviado sus amigas María y Marta, donde le anunciaban que su querido amigo Lázaro estaba muy enfermo, Él no se empezó a angustiar y a intentar salir corriendo a buscarlo, o no empezó a decirles a los discípulos: “Muchachos, empaquen todo, nos tenemos que devolver ya mismo para Judea”; por el contrario, descansó en la Palabra que había declarado (Juan 11:4), y a los dos días, en la paz que lo caracterizaba, regresó a darle la Gloria a Dios antes de llamar a Lázaro de la tumba:

Juan 11:41-42 (RVR)

“…Padre, gracias te doy por haberme oído…Yo sabía que siempre me oyes…”

En pocas palabras, Jesús estaba diciendo: “Padre yo tengo una relación contigo”.

Te recuerdo que en este mundo pasaremos por diferentes pruebas. Hay un refrán popular que dice: “Soldado avisado no muere en guerra”. No esperes a estar metido en un problema para buscar estar en intimidad con el Señor o para buscar que Dios de alguna forma te resuelva el problema al chasquido de tus dedos. Ten una intimidad verdadera con el Señor, y vas a ver que el fruto de conocerlo más a Él, será la paz y la sabiduría que necesitas ante cualquier ataque.  

3 comments on “PREPARADOS PARA LOS TIEMPOS DE GUERRA

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