Iglesia Palabra Pura
  • 7 marzo, 2025
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Después de tener miles de deudas, ¡Soy Libre de Deudas!”

Continuamos recibiendo más testimonios maravillosos, que publicamos en esta Sección de Artículos, para que juntos nos alegremos de las grandes obras de nuestro Dios en las vidas de las personas. El siguiente Testimonio es de Claudia Arredondo:

El padre de mi hijo, mi hijo y yo nos sustentábamos financieramente, por lo que generaba nuestra empresa. Yo era la encargada de administrar la empresa, y lo hice rompiendo todos los principios financieros. Administré de tan mala forma, que llevé a mi familia a una terrible crisis financiera.

Ni el padre de mi hijo ni mi hijo sabían lo que estaba pasando; las deudas ascendían a miles de millones. Yo traté de ocultarlo todo por miedo a su reacción, pensando que de alguna manera podía salir de esa crisis en mis fuerzas, pero no fue así, la crisis fue aumentando.

En medio de esa situación, alguien me recomendó que fuera a la Iglesia, y después de tanto pensarlo, fui, pero como estaba finalizando el año, la Iglesia estaba cerrada. Me acerqué a la puerta y vi que decía que regresaban la segunda semana de Enero. Yo le tomé la foto al anuncio y configuré una alarma para volver a la Iglesia cuando abrieran.

Era inicio de año del 2020 cuando por primera vez entré a Iglesia Palabra Pura. Quiero contarles que la enseñanza parecía como si la hubieran preparado exclusivamente para mí. Confirmé que era a Dios al que necesitaba para dirigir mi vida y que sólo Él podía ayudarme a salir del hueco en el que me había metido.

En la Iglesia me encontré con alguien de la administración del conjunto residencial donde vivía, que me dio la grata y curiosa sorpresa de que los Pastores también vivían en el mismo conjunto. Yo estaba feliz, porque sentí que había encontrado el lugar correcto para empezar.

Estaba tan segura que habían sido las manos de Dios las que me habían guiado a la Iglesia, que sin dudarlo, cuando salió el anuncio de Bautismos, tomé la decisión de ser Bautizada. Fue precisamente ese día de Bautismos que tuve el placer de hablar por primera vez con los Pastores, que ahora sabía que eran mis vecinos.

Ellos conocieron mi caso y me ayudaron muchísimo. Me conectaron con Nissinjawer Valencia, que es uno de los líderes Ministeriales de la Iglesia, para que me aconsejara respecto a las finanzas y los Pastores me daban algunos espacios en su casa para mostrarme cómo los Principios de la Palabra funcionan en el área de las finanzas.

Me di cuenta casi de inmediato que yo había provocado la crisis financiera; estaba haciendo todo mal. Y justo ese año, 2020, entramos en el confinamiento por la plandemia, por lo que mi situación empeoró, la empresa que venía generando pocos ingresos, ya no generaba ni para pagarle a los empleados (tuve que cerrarla), y el padre de mi hijo, que hasta ese momento no sabía nada, se enteró de la crisis financiera cuando solicitó un certificado de tradición de un apartamento que estaba a mi nombre, y se dio cuenta que lo había vendido. Ante la evidencia le confesé todo, incluyendo que el apartamento lo había vendido para pagar deudas con las personas naturales.

Él no soportó la noticia y me pidió liquidar los bienes; quedándose él con todos los bienes, porque la parte que me correspondía la debía. Me pagó las deudas que había adquirido con las personas naturales, pero aún me quedaron los millones y millones que debía a los bancos. Constantemente lloraba por el estado al que había llegado. Fue muy difícil.

Me fui para Miami (USA), y ahí comencé a trabajar y a ir pagando las deudas como me lo enseñaron en la Iglesia, empezando por las deudas más pequeñas hasta llegar a las más grandes. De Miami pasé a Londres. Allí seguí trabajando, y todo lo que lograba ahorrar era para ir pagando lo que debía. Yo pagaba y pagaba. Iba pagando bancos, tarjetas de crédito, todas las deudas, hasta que llegué a la última, la de un Banco en Colombia. Esa deuda era de casi quinientos millones de pesos (500.000.000). Yo decía: “¿Cuándo voy a pagar esa última?”, me parecía imposible, humanamente hablando, por eso llegaba a la conclusión: “Algo tiene que pasar, algo pasará”.

Y sobre mediados del año pasado (2024), recibí un correo electrónico de ese banco que me proponía pagar de cuatrocientos ochenta millones de pesos (480.000.000) que debía, sólo ochenta millones de pesos (80.000.000). Pero yo no los tenía.

Así que, como estaba en Londres, hablé con una familiar y le pedí ayuda. Mi familiar llamó al banco y pudo negociar la deuda a sesenta millones de pesos (60.000.000), que sí pude pagarle a mi tía. Así fue como me salí de la última deuda que tenía.

¡Soy libre de deudas! Estoy en Colombia, por fin pude volver a congregarme presencialmente en Colombia. Estoy en el país buscando la guía de Dios respecto a mi vida, estoy buscando oportunidades de trabajo aquí, tengo mi fe en acción, enviando hojas de vida, sé que Dios me abre puertas de empleo.

Estoy muy agradecida con Dios, porque sé que todo lo malo que pasó fueron consecuencias de mis malas decisiones, pero Él me tomó en Sus brazos y me guió para salir del hueco en el que yo me había metido, me fortaleció y me empoderó para hoy testificarles que después de tener miles de deudas, ¡Soy Libre de Deudas!

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