Iglesia Palabra Pura

Continuamos nuestra serie de enseñanzas titulada “Del Libro de los Hechos a las Cartas”. Esta es la Parte 8, en la cual estamos destacando eventos claves del segundo viaje misionero del Apóstol Pablo. Como veremos, este trayecto estuvo cargado de decisiones estratégicas, momentos de persecución, milagros poderosos, y sobre todo, una profunda pasión por confirmar y edificar a los discípulos que habían creído en Jesús.

La semana pasada vimos que Lucas, el autor del Libro de Hechos se sumó al equipo del Apóstol Pablo y por eso cambió la narración de procuraron a procuramos:

HECHOS 16:10 (RVR) “Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio”

La ciudad a la que llegaron en la región de Macedonia fue Filipos:

HECHOS 16:11-12 (RVR) “Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días”

Allí, en Filipos, que era una Colonia Romana (ciudad conquistada, que adoptaba las leyes, la cultura y el estatus de Roma, y gozaba de privilegios especiales dentro del Imperio), el Apóstol Pablo y su equipo comenzaron su labor junto a un grupo de mujeres que se reunía a orar junto al río. Una de ellas, llamada Lidia, una mujer empresaria que vendía púrpura, recibió el Evangelio y fue bautizada junto con toda su familia. Ella se convirtió en una figura clave para la Iglesia que nació en esa ciudad (Hechos 16:13-15).

Sin embargo, el conflicto en esa ciudad surgió unos días después. Una joven esclava, poseída por un espíritu de adivinación, los seguía gritando: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo. Aunque sus palabras eran ciertas, no era el Espíritu Santo quien hablaba, y Pablo, discerniendo esto, se volvió hacia ella y le ordenó al espíritu que saliera de ella. La joven queda libre (Hechos 16:16-18).

Este acto provocó la furia de los dueños de la muchacha, quienes viendo que perdieron su fuente de ingresos. Acusaron a Pablo y a Silas, y ambos fueron azotados públicamente y encarcelados sin juicio, a pesar de ser ciudadanos Romanos —un estatus que los protegía legalmente. Esa misma noche, a medianoche, Pablo y Silas oraron y cantaron himnos. Un terremoto sacudió la prisión, las puertas se abrieron y las cadenas se soltaron:

HECHOS 16:25-26 (RVR) “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaron himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudieron; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”

El carcelero, pensando que los presos habían escapado, intentó quitarse la vida, pero Pablo lo detuvo: “No lo hagas, estamos aquí”. Conmovido, el hombre preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?. Esa misma noche, el carcelero y toda su casa creyeron en el Evangelio y fueron bautizados.

Al día siguiente, los autoridades decidieron liberar a Pablo y Silas discretamente, pero Pablo exigió una disculpa pública por haberlos golpeado sin juicio. Al darse cuenta que eran ciudadanos Romanos, los funcionarios tuvieron temor y accedieron a su petición. Antes de marcharse, el equipo pasó por casa de Lidia, animó a los creyentes y se despidió. Y es allí donde Lucas, el escritor de Hechos, se quedó en Filipos, como indica el cambio en la narración de “nosotros” a “ellos”, ya no dice “entramos/consolamos/fuimos”, sino “entraron/consolaron/fueron”,

HECHOS 16:40 (RVR) “Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron”

Lo extraordinario es que la Iglesia en Filipos, nacida en medio de conflicto, se convirtió en una de las más fieles, generosas y cercanas a Pablo. De hecho, fue la única que le envió ayuda económica en múltiples ocasiones. A ellos Pablo les escribió:

FILIPENSES 4:19 (RVR) “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”

Un versículo ampliamente citado, pero que adquiere una profundidad especial cuando comprendemos el corazón generoso de la Iglesia a quien fue dirigido.

La próxima semana continuaremos viendo momentos claves del segundo viaje misionero de Pablo, narrados en el Libro de Hechos.

1 comment on “Del Libro de los Hechos a las Cartas – Parte 8

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SELECIONA TU MONEDA