Iglesia Palabra Pura
  • 22 agosto, 2025
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Le habló a la enfermedad, y se fue

Soy Blanca Luz Suárez, miembro de Iglesia Palabra Pura. Quiero compartir el testimonio de lo que Dios hizo en mi vida a través de la Escuela de Sanidad.

He asistido a las dos Escuelas de Sanidad, pero específicamente en la segunda Escuela escuché algo en la enseñanza que marcó mi vida. Ese día, se explicó cómo uno debe hablarle a las enfermedades y declarar la Palabra con autoridad. Recuerdo que quien enseñaba contó cómo sintió una protuberancia en la rodilla y le habló directamente, sin miedo ni duda que se desapareciera de su cuerpo, y así sucedió.

Esa enseñanza me quedó grabada.

Pocos días después, comencé a sentir un dolor debajo del estómago, cerca del ombligo. Me toqué y sentí un granito. Inmediatamente supe lo que era: un nacido (grano grande, doloroso, que suele inflamarse, producir fiebre y generar mucho malestar). Yo solía padecer de eso constantemente, y eran terribles.

Pero esta vez, algo fue diferente. Me acordé de lo que nos enseñaron en la Escuela de Sanidad y decidí actuar en fe. Le hablé directamente a esa protuberancia, con autoridad en el nombre de Jesús. Le dije: “En el nombre de mi Señor Jesucristo, ¡te tienes que ir! Yo soy completamente sana. No tienes por qué estar en mi cuerpo. No te acepto, no te recibo. Cristo me sanó con Su preciosísima Sangre, y por Sus llagas yo ya soy sana”,

Hice esa declaración todos los días. No me dejé intimidar por el dolor ni por lo que veía. Y a los tres o cuatro días… ¡desapareció por completo! No creció, no se inflamó, no se volvió ese grano doloroso de siempre. ¡Nada! Simplemente se fue.

Desde entonces, he aplicado la misma enseñanza a otras situaciones. Si siento que me va a dar dolor de cabeza, declaro sanidad de inmediato. No dejo que avance. Y casi no tomo medicamentos ya. Me afirmo en la Palabra y creo con todo mi corazón que por las llagas de Cristo, yo soy sana.

¡Gloria al Señor! Doy gracias a Dios por la Escuela de Sanidad, porque ha sido una bendición para mi vida. Aprendí cosas que no sabía, y hoy vivo con más fe, más convicción y más autoridad en Cristo.

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