Iglesia Palabra Pura
  • 6 febrero, 2026
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“Mamá, Ora por Mí… Yo Voy a Creer”: La Sanidad de Antonella

Mi nombre es Juliana Hincapié, soy Miembro de Iglesia Palabra Pura, y hoy quiero dar Gloria a Dios compartiendo el testimonio de la fidelidad del Señor en la vida de mi hija Antonella.

Su nacimiento, el 1 de diciembre, vino acompañado de una prueba que jamás imaginé enfrentar. Tres semanas después de nacer, Antonella empezó a llorar sin parar. Día y noche. Pensábamos que podían ser cólicos, pero en mi corazón yo sabía que algo más estaba pasando.

La llevamos al médico y cuando intentaron tomarle una muestra de sangre, no lograban encontrarle la vena. Después de varios intentos, una enfermera le tomó signos vitales y, de inmediato, salió corriendo. En segundos entraron varios médicos. El corazón de mi bebé estaba latiendo a 280 pulsaciones por minuto.

La llevaron a una sala llena de personal médico tratando de estabilizarla. Primero intentaron maniobras para bajar el ritmo cardíaco, pero no funcionaron. Luego buscaban la dosis exacta de un medicamento para detener la taquicardia. Para mí, esos momentos fueron eternos.

Gracias a Dios lograron estabilizarla y quedó hospitalizada varios días. Después de exámenes y valoraciones, recibimos un diagnóstico: Taquicardia Supraventricular y Síndrome de Wolff-Parkinson-White. Me explicaron que su corazón tenía un “circuito extra”, lo que podía activar taquicardias repentinas en cualquier momento. Desde entonces, Antonella tuvo que empezar un tratamiento que mantuvo durante tres años.

A lo largo de su primera infancia presentó dos episodios más, pero el medicamento comenzó a causarle otros problemas: alergias severas, dificultades respiratorias y una dermatitis atópica que le afectaba el cuello, las muñecas, los codos y las rodillas. Tenía brotes muy dolorosos; su piel sangraba, se inflamaba y le producía una picazón que le quitaba la tranquilidad. Además, cada pocas semanas se enfermaba: gripa, broncoespasmos, infecciones respiratorias y crisis de tos que la dejaban sin poder respirar bien.

En ese tiempo, yo todavía no conocía la Palabra. No sabía lo que Cristo ya había ganado para nosotros. Pero cuando llegamos a Iglesia Palabra Pura, todo comenzó a cambiar. La enseñanza abrió mis ojos. Empecé a declarar la sanidad que Jesús ya había ganado para ella. Se lo compartí a mi esposo y juntos nos alineamos.

Aun así, hubo un episodio que fue decisivo. Antonella tuvo una neumonía que la dejó hospitalizada cinco días. Salimos con una lista enorme de medicamentos, entre esos inhaladores que debía usar supuestamente “para toda la vida”. Pero dentro de mí hubo algo que cambió. Agradecí al personal médico por su trabajo, pero en mi espíritu dije: Esto no lo vamos a aceptar. Jesús ya pagó por su sanidad.

Orábamos, tomábamos la Santa Cena y declarábamos la Palabra. El proceso no fue inmediato: algunos días mejoraba y otros recaía. Pero un día, en la sala de la casa, Antonella entró en crisis, sin poder respirar: congestión total, respirando solo por la boca… y de repente, con apenas cinco años, me dijo: “Mamá, ora por mí. Yo voy a creer. Yo sé que yo estoy sana.”

Ese momento marcó nuestra fe. Entendí que la fe no tiene edad. Nos unimos como familia, tomamos la Santa Cena, oramos y declaramos. Y desde ese día nunca volvió a tener un solo episodio respiratorio, ni alergias, ni broncoespasmos, ni crisis, nada.

Hoy puede correr, jugar, entrar a piscinas, mojarse, cambiar de clima… y está completamente sana.

Aunque seguimos en controles médicos por el diagnóstico inicial del corazón, creemos firmemente que ese circuito está restaurado, sano y reemplazado por completo. Y estamos esperando su próximo examen con la certeza de que no necesitará ningún procedimiento, porque Cristo ya hizo la obra.

También hemos aprendido a acompañar la fe con responsabilidad: cuidar su alimentación, evitar lo que le hacía daño y honrar el cuerpo que Dios nos dio. Pero nuestra confianza está puesta en Jesús.

Hoy testifico, con todo mi corazón, que Antonella es una niña sana, fuerte, alegre y libre de todo lo que la oprimió en los primeros años de vida.

A Dios sea toda la gloria.

1 comment on “TESTIMONIOS

  1. Me uno en oración por la sanidad completa ya manifestada en el cuerpo de Antonella. ¡Isaías 53:5 es una realidad en ella, por las llagas de Cristo es sana!

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