Iglesia Palabra Pura
  • 3 agosto, 2022
  • Adriana Lemes
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Quien no está bajo autoridad, no está en autoridad”. Esta frase la dije en una enseñanza donde expliqué los requisitos para realizar una imposición de manos  para la separación al Ministerio sobre una persona que ha sido llamada por Dios. Si la quisieran escuchar, la encuentran con el nombre “La Imposición de Manos”. Y es simple, nadie que pretenda funcionar sin estar bajo autoridad en el Ministerio, podrá ejercer legítimamente un cargo de autoridad en el Ministerio.

Pero este principio de la sujeción para estar en autoridad, no sólo opera en el área Ministerial. Todos sabemos, que de una u otra forma, tenemos diferentes roles en la sociedad donde debemos sujetarnos o ejercer autoridad. Por lo que si no sabemos cómo funciona la autoridad en la Palabra de Dios, podemos estar violando los principios de las Escrituras y cometiendo tanto deshonras a las autoridades, como abusos cuando estemos en posiciones de autoridad.

No cabe duda de que él ser humano a lo largo de la historia ha tenido conflicto para reconocer y honrar la autoridad que está sobre él. Pienso que esto tiene mucho que ver con la falta de entendimiento sobre este concepto de “Autoridad”. Tú no puedes conducirte bien en aquello que no comprendes y si no lo comprendes, no podrás estar en línea con lo que dicha autoridad representa.

La concordancia Strong: nos dice que “Autoridad” viene del Griego Exousía que se refiere al ejercicio justo y legitimo del poder, este suele confundirse con el poder al que se refiere la palabra Dunamis, son dos cosas muy diferentes, aunque se relacionen entre sí. En otras palabras, una persona puede tener autoridad en virtud de la posición y no por el poder, la fuerza o la presión que ejerza. Es fundamental diferenciarlos para que seamos conscientes de cuál debe ser nuestra motivación al sujetarnos.

La autoridad siempre funcionará legítimamente de arriba hacia abajo; no de abajo hacia arriba. Todo lo que invierta el sentido, para llevarlo de abajo hacia arriba es diabólico. El orden correcto en los roles de la sociedad es: el hombre casado ejerce autoridad sobre su esposa; los padres ejercen autoridad sobre los hijos; los jefes ejercen autoridad sobre los empleados; los funcionarios públicos ejercen autoridad sobre las instituciones gubernamentales, que a su vez regulan a los ciudadanos; y las autoridades eclesiásticas ejercen autoridad sobre sus congregantes. Este orden está establecido por Dios, por lo tanto, debe respetarse y acogerse como mandato Divino. Escrito está:

Romanos 13:1 (DHH)

“Todos deben someterse a las personas que ejercen la autoridad. Porque no hay autoridad que no venga de Dios, y las que existen, fueron puestas por él”

Este ha sido uno de los versículos más malinterpretados de las Escrituras, ya que  si no lo sabemos dividir correctamente, pareciese que todo el que está en un cargo de autoridad, así no esté sometido a Dios, ha sido una elección del mismo Dios, donde todo lo que diga o haga esa autoridad debemos aceptarlo y obedecerle, así nos lleve a desobedecer a Dios. Pero en realidad, esto no es lo que dice el versículo. Sencillamente el versículo nos está dejando claro la importancia de la autoridad y la sujeción a ella. Dios ha establecido que en la tierra se opere bajo autoridad y sujeción, ya que en cualquier escenario es necesario este orden, porque si no se determina quién es la autoridad, entonces todos van a querer ejercerla, dando como resultado un monstruo de varias cabezas. Es por eso que Dios estableció que existiera una sola cabeza por posición, aunque esta misma, pueda establecer otras cabezas debajo, pero que no le superen en autoridad a ella.

Entonces, queda claro que este versículo está hablando es de los cargos de autoridad, no de personas específicas. Es decir, no es que Dios estaba diciendo a través del Apóstol Pablo, que Nerón (uno de los emperadores más macabros), quien era el emperador de Roma en el tiempo en que escribió él la Carta a los Romanos, había sido elegido por Dios para que estuviera sobre ellos, y que todo lo que dijera Nerón lo siguieran al pie de la letra, porque Dios lo respaldaba; de ninguna manera. El Apóstol Pablo está recordándoles a los cristianos Romanos que las autoridades deben ser reconocidas y obedecidas, así sean autoridades civiles, porque tienen el respaldo de Dios para operar, pero en el momento en que estas autoridades traten de irse en contra de la cabeza de toda autoridad, Dios, en ese momento el respaldo y protección de Dios está sobre el que no obedece la orden que atenta contra la voluntad de Dios claramente establecida en Su Palabra.

Así que si una autoridad gubernamental o en el hogar te ordena que no hables más del nombre de Jesucristo, que niegues tu fe o que aceptes ideologías y doctrinas de demonios como verdad, en ese momento, aunque en otras áreas la obedeciste, justo en ese momento, esa autoridad ha cometido un abuso al sublevarse a la autoridad de Dios, y queda inoperante esa orden sobre tu vida, por lo tanto, quedas libre para seguir a Dios y a Su Palabra, aunque el que estaba en autoridad te amenace o persiga.

Los que vieron la película biográfica que les recomendé, del Pastor Luterano Richard Wurmbrand, “Torturado por Amar a Cristo”, vieron que a pesar de que el Gobierno Comunista estaba ejerciendo autoridad sobre la nación de Rumania, Richard Wurmbrand supo que las ideologías comunistas estaban atentando contra los principios Bíblicos, por lo cual no estuvo dispuesto a seguir las órdenes que le impedían congregarse, predicar el Evangelio y seguir a Jesucristo como su máxima autoridad, pese a que ello representara las consecuencias de persecución o la muerte por no aceptar la orden de la autoridad civil de turno.

En el próximo artículo les seguiré explicando más sobre cómo funciona la autoridad.

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