Iglesia Palabra Pura
  • 8 agosto, 2022
  • Rafael Lemes
  • 7

A la hora de estudiar un Libro de la Biblia debemos tener en cuenta hacernos las preguntas correctas, para llegar a la extracción del mensaje que Dios quiere darnos. No podemos simplemente tomar las Escrituras y tratar de acomodarlas a nuestros contextos y conceptos personales. Esto lo confirmó el Apóstol Pedro al decir (leámoslo en la versión TLA [Traducción Lenguaje Actual]):

“Pero, antes que nada, deben saber que ninguna enseñanza de la Biblia se puede explicar como uno quisiera. Ningún profeta habló por su propia cuenta. Al contrario, todos ellos hablaron de parte de Dios y fueron guiados por el Espíritu Santo” 2 Pedro 1:20-21

Es decir, que no podemos decir tal cosa como: “Yo pienso que esto es lo que dice, y si piensas diferente pues quizás tu opinión también sea verdad, los dos podemos tener razón”, y aunque este fenómeno es inevitable porque lo vemos en conceptos doctrinales no esenciales para la Salvación, como el Rapto de la Iglesia o el hablar en Lenguas, donde muchas personas tienen opiniones diferentes acerca de la interpretación de cada Escritura que habla al respecto, en realidad es que existe una única verdad, y es nuestra responsabilidad estudiar para llegar a esa verdad, que la misma Palabra nos la explica a través del Espíritu Santo en nosotros como Maestro.

El Apóstol Pablo le dio la siguiente instrucción a su hijo en la fe, Timoteo, como ancla para su Ministerio:

“Estudia con diligencia para presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad” (RVG)

Veamos varios puntos interesantes en la instrucción del Apóstol Pablo:

  1. Estudia con diligencia: no sólo estudiar, sino con diligencia, cuyo significado etimológico de cada palabra, (estudiar y diligencia) al unirlas, corresponde básicamente a: esforzarse con prontitud y esmero en comprender o aprender.
  2. Traza bien la palabra de verdad: corresponde a hacer la división en el lugar correcto, buscando que cuando se realice la división, esta no altere la verdad.

Así que uniendo estos dos puntos, lo que debemos hacer es estudiar las Escrituras de forma consciente y minuciosa, de tal forma que nos aseguremos de hacer los cortes y divisiones en lugar indicado, para que cuando extraigamos la doctrina que aplicaremos en nuestra vida, no caigamos en errores respecto a la verdad.

Así que vamos a estudiar Hechos de los Apóstoles de esta forma, con diligencia, esforzándonos en dividir correctamente las Escrituras, y para ello usaremos la metodología que podemos aplicar al estudiar cada Libro de la Biblia, hacernos las preguntas correctas, como:

  1. ¿Quién lo escribió?
  2. ¿Para quién se escribió?
  3. ¿Desde dónde se escribió?
  4. ¿Bajo qué contexto se escribió?
  5. ¿Cuál fue la razón del autor para escribir?

Y quizás piensen algunos de ustedes que si es un Libro histórico, que narra los hechos tal cual, ¿cómo podría entonces hacerse una mala división y generar confusión?Bueno, en realidad, aunque es un Libro histórico, sí está lleno de principios espirituales y enseñanzas de qué hacer y qué no hacer, y si no hacemos la división correctamente podemos leer un versículo de un acontecimiento y aplicarlo de manera incorrecta.

Quizás me adelante un poco, pero no quiero cerrar esta parte sin dejar claridad de lo que hablo sobre cómo estudiar las Escrituras haciendo la división correctamente, enfatizando en el Libro de Hechos, así que veamos qué dice Hechos 4:32 (RVR):

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”

El Libro de Hechos nos dice entonces algo verídico, los creyentes de Jerusalén habían renunciado a sus propiedades privadas y las habían cedido a un fondo común de creyentes. Suceso que ha sido malinterpretado por algunas personas, creyendo que este versículo establece la comunión que tiene el cristianismo con el sistema comunista, que busca abolir la propiedad privada, para que el estado dictador sea quien administre los bienes de sus ciudadanos. Pero esa es una conclusión fruto de un estudio poco profundo, ya que en realidad para establecer una doctrina se necesitan por lo menos dos o tres textos que la confirmen (Mateo 18:16), y lo que vemos es que esta situación de renunciar a la propiedad privada sólo la encontramos en Hechos 4, no existe otra Escritura similar. Lo que nos confirma que se está dejando de lado una de las preguntas importantes para estudiar la Palabra, que en el orden que las di, sería la pregunta número cuatro (4), ¿Bajo qué contexto se escribió?, ya que el contexto nos describe que la persecución estaba amenazando los bienes de los primeros creyentes de Jerusalén, de hecho recibieron varias ofrendas de varias Iglesias por la situación económica difícil que estaban viviendo, por lo que los que lograban vender sus bienes los ponían en un fondo común, pero todo quedaba en la Iglesia madre de Jerusalén. Entonces este versículo no es una invitación a vender nuestros bienes y ponerlos todos a disposición de los creyentes, sino una narración de una medida desesperada que tuvo que tomar la Iglesia de Jerusalén debido a la persecución.

Cada vez se está poniendo más interesante este estudio, ¿verdad? Los espero en la próxima parte.

7 comments on “HECHOS DE LOS APÓSTOLES – PARTE 2

  1. Que bendición pastor Rafael mil mil gracias por enseñarnos la palabra así tan bien explicada y por equiparnos casa día más en el conocimiento de ella, la palabra pura de verdad, para seguir haciendo a Jesús famoso. Mil y mil gracias, bendiciones 😘🙏👏👏

  2. quegranoportunidad de aprender bajo su enseñanza.admiro mucho su preparacion como maestro y doy gracias alpadre celestial el bendecirme conestabuena oportunidad de aprender más de su palabra por medio suyo pastor.bendiciones

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