Iglesia Palabra Pura
  • 23 noviembre, 2022
  • Rafael Lemes
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¿Te has preguntado por qué Jesucristo antes de ir a la cruz no le dijo a los discípulos que tomaran sólo el vino en memoria de Su Sangre derramada? ¿Por qué tenía que incluir el pan? Precisamente porque cada elemento (pan y vino) de la Santa Cena hace memoria del sacrificio de Jesucristo en la cruz para nuestro beneficio. El pan representa el cuerpo herido de Jesús por nuestra sanidad, y el vino representa la Sangre que Jesucristo derramó, hasta la última gota, para el perdón de nuestros pecados. La Biblia no nos da detalles por azar; si nos hace mención de estos dos elementos (el pan y el vino), es porque debemos prestar atención a lo que Dios quiere mostrarnos respecto a estos.

Jesucristo les ordenó a los discípulos celebrar la Santa Cena, y se encargó de enseñarle con detalle al Apóstol a los Gentiles, Pablo, cómo transmitirle la importancia de celebrar la Santa Cena a los nuevos creyentes, para que fueran partícipes de sus beneficios:

1 CORINTIOS 11:23-26 (NVI) “Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes: Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan, y, después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí». De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí». Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga”

2 elementos, 2 beneficios, el pan representando la sanidad del cuerpo herido de Jesús, y  el vino representando el perdón de pecados por la expiación a través de la Sangre de Jesús.

Ahora, en realidad la temática central de este artículo no es la Santa Cena, sino el mensaje completo que hay en celebrarla, que es: a través del sacrificio de Jesucristo en nuestro lugar, hay sanidad y perdón de pecados.

Muchas personas pueden estar de acuerdo en que el perdón de pecados a través de la Sangre de Jesús es una realidad constante y absoluta, pero una gran parte de esas personas infortunadamente tendrían mil “argumentos” (sin base Bíblica) para contradecir la constancia de la sanidad a través de Jesucristo, condicionándola con la frase “Si Dios quiere”.

Es por eso que este Artículo lo titulé con la pregunta ¿ESTÁS DANDO EL MENSAJE INCOMPLETO? Ya que mi deseo es que te asegures de no caer en el montón de personas que creen que a veces la voluntad de Dios es sanar, y a veces no. Si esto fuera cierto, entonces, ¿por qué esas mismas personas son las que predican la Salvación por fe a través de la Sangre de Jesucristo? ¿No es esto contradictorio? Sí que lo es. Sólo imagínense una persona guiando en la oración de fe a otra persona, y  que termine con estas palabras: “Bueno, ya oramos. Le has dicho al Señor Jesucristo que reconoces que eres un pecador y que lo necesitas a Él para ser perdonado y ser salvado. Ahora, si es la voluntad de Dios, Él te salvará, si no, debes confiar en que lo que Dios decida es porque te ama y tiene un propósito con ello. Igual, síguele rogando a Dios que te salve a través de la Sangre de Jesucristo y te perdone, seguramente podrán tus lágrimas mostrarle a Dios que estás listo”. ¿Parece impensable hablar así? Pero es precisamente lo que en muchos casos sucede cuando se trata de la sanidad.

Esto pasa porque es mucho más fácil explicar la Salvación desde la fe, que la sanidad. Es decir, es mucho más fácil decirle a alguien que a pesar de que no siente nada diferente en su cuerpo, por fe crea que ya es salvo; que decirle a una persona con un tumor grande en su ojo, que Jesucristo ha pagado por el precio por esa enfermedad, por lo tanto confíe en fe en que se manifestará la sanidad. En realidad las dos áreas, salvación y sanidad necesitan fe, pero aquellos que no comprenden y no pueden ver el mensaje completo de las Escrituras, creen que para salvación se requiere fe y para sanidad se requiere una petición de súplica y esperar el veredicto de Dios. Pero claramente Isaías profetizó que el Siervo sufriente cargaría nuestras enfermedades y dolores y pagaría el precio por nuestra paz:

ISAÍAS 53:4-5 (RVR) “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”

Las Escrituras nos dicen que el perdón de pecados vino por la muerte de Jesucristo al derramar Su Sangre (Efesios 1:7; 1 Juan 2:2). Entonces, si Jesucristo sólo vino a la tierra para traernos paz con el Padre, ¿por qué llevó las enfermedades sobre Su cuerpo? Es ahí donde el mensaje no se lee completo o no se cree en el mensaje completo. Jesucristo vino a traer Salvación en todas nuestras áreas, y la sanidad es parte de esa Salvación.

Jesucristo vino en Misericordia a tomar el Juicio y las consecuencias del pecado del hombre sobre Su cuerpo, para por Gracia ofrecer los beneficios de la Justificación. Él:

Recibió nuestra pobreza para darnos Su riqueza.

Recibió nuestra angustia para darnos Su paz.

Recibió nuestra vergüenza para darnos Su dignidad.

Recibió el Juicio de Dios en la cruz para darnos Su Justicia.

Llevó nuestras enfermedades (todas) para darnos Su Sanidad.

Prediquemos el mensaje completo. Hablemos de la voluntad de Dios para Salvar y para Sanar.

Podemos ampliar un poco más este tema. En el próximo Artículo veremos la respuesta de Jesús a un hombre que le preguntó si quería sanarlo.

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