Iglesia Palabra Pura

SALMOS 73:2-5 (NTV) “Pero en cuanto a mí, casi perdí el equilibrio; mis pies resbalaron y estuve a punto de caer, porque envidiaba a los orgullosos cuando los veía prosperar a pesar de su maldad. Pareciera que viven sin problemas; tienen el cuerpo tan sano y fuerte. No tienen dificultades como otras personas; no están llenos de problemas como los demás”

Asaf era uno de los músicos Levitas que David había asignado como director de la alabanza en el Tabernáculo. Él abrió su corazón en este Salmo, reconociendo que su falta de comprensión respecto a la prosperidad de los impíos (los que rechazan a Dios y a Su Palabra) lo llevó a envidiarlos. Él se preguntaba cómo “¡Estos gordos ricachones tienen todo lo que su corazón desea!” (Salmo 73:7, NTV). Entre más observaba sus supuestos logros, sus acciones contrarias a las Leyes de Dios, e incluso la jactancia que tenían aquellos impíos al irse en contra del mismo Dios, se desanimaba y se cuestionaba:

SALMOS 73:13 (NTV)“¿Conservé puro mi corazón en vano? ¿Me mantuve en inocencia sin ninguna razón?

De la misma forma, muchos creyentes han caído en este peligroso desánimo y se cuestionan:

  • “¿Por qué debo casarme para no vivir en unión libre? Yo conozco una pareja que lleva años en unión libre y viven felices, tienen unos hermosos hijos y disfrutan en familia”.
  • “¿Por qué no me puedo meter en deudas? Si yo conozco personas que tienen casas, carros y viajan constantemente por el mundo, y ellos todo lo pagan con deuda”.

Entre otros cuestionamientos que surgen por lo que observan con sus ojos naturales, haciéndoles creer que existen dos caminos que llevan al mismo lugar, solo que uno es el más largo, y en tal caso, si pueden tomar el camino corto, ¿por qué no hacerlo?

Pero Asaf cuando entró al Tabernáculo con todos estos cuestionamientos, se sinceró delante de Dios y recibió la suficiente luz para darse cuenta que había envidiado una ilusión absurda:

SALMOS 73:17-19 (RVR) “hasta que llegué al santuario de Dios y comprendí entonces su destino. Porque en verdad tú los colocas sobre una pendiente resbaladiza, los empujas a la ruina. ¡Qué pronto son destruidos, perecen muertos de miedo!”

Asaf entendió que de qué le servía a los impíos tener riquezas aparentes si no tenían a Dios para preservarlos en el día de dificultad. No solo pronto perderían su aparente riqueza, sino que no tendrían a quien clamar por pronto auxilio. Así que, quitando su mirada de la prosperidad de los que no siguen el Consejo de Dios, se enfocó en el valor de poner Su confianza en Dios:

SALMOS 73:22-25 (NTV) “Fui tan necio e ignorante; debo haberte parecido un animal sin entendimiento. Sin embargo, todavía te pertenezco; me tomas de la mano derecha. Me guías con tu consejo y me conduces a un destino glorioso. ¿A quién tengo en el cielo sino a ti?”

Asaf entendió el grandioso valor de rechazar el camino de los impíos y seguir solo el camino de Dios; no solo tendría riquezas y disfrutaría de ellas, sino que además Dios se encargaría de protegerlas aun en el tiempo de dificultad sobre la tierra, porque Él estaba en el Cielo a su favor.

La verdad es que cuando alguien quiere evadir los Principios Bíblicos, de forma necia trata de buscar todos los ejemplos que pueda de personas que han hecho lo contrario a la Palabra y supuestamente han obtenido los resultados que ellos esperan obtener. “Mire, Pastor, es que yo conozco a alguien…”, “Pero, Pastor, yo tengo un amigo que él lo hizo así…”, estas personas tratan de mostrarme que pueden construir lo mismo sin establecerse en el fundamento de la Palabra, pero lo que no comprenden es que de qué sirve obtener un algo, sin el fundamento correcto, si es precisamente por ese fundamento que se preservarán sus resultados en el día de la prueba o dificultad.

MATEO 7:24-27 (DHH) “Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!”

Para construir una casa sobre roca, se requiere excavar para nivelar la estructura, lo cual implica esfuerzo y dedicación. Algo que no se necesita para construir una casa sobre la arena. Sin embargo, de qué le sirve al que construye sobre la arena ahorrar tiempo y esfuerzo, si cuando enfrente dificultades, lo perderá todo.

Dios no nos promete nunca enfrentar dificultades, mas bien nos asegura que las vamos a tener, pero con la gran diferencia de que esas dificultades no podrán destruir lo que construimos bajo su Consejo, porque Él mismo se encargará de preservarlo.

GÉNESIS 26:1-2 (RVR) “Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré”

Como acaban de leer en los versículos anteriores, había hambre en toda la tierra, no sólo donde estaba Isaac, sino en toda la tierra. Por lo que todos buscaban cómo sobrevivir. Egipto era una nación atractiva por su abundancia a la que seguramente muchas personas estaban migrando, pero Dios le ordenó a Isaac no usar su lógica humana en busca de sustento y confiar en Su dirección.

Isaac enfrentó dificultades, pero no se dejó llevar por lo que hacía el resto de personas, sino que prefirió obedecer a Dios, y esto lo llevó a no solo ser preservado, sino además a que en tiempos de hambre fuera grandemente enriquecido y prosperado:

GÉNESIS 26:12-13 (RVR) “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso”

Tengamos claro que nuestra visión natural es muy limitada, por eso necesitamos siempre la dirección de Dios, no la lógica humana de los que rechazan la guía de Dios.

Asaf reconoció avergonzado que había actuado como un necio e ignorante al envidiar los resultados de aquellos que actuaban sin tener en cuenta a Dios. Así de avergonzados espero que se sientan aquellos que siguen dándome “diez mil razones” por las cuales pueden desobedecer a Dios porque otros lo hacen, dejándose llevar por lo que sus sentidos naturales de manera limitada pueden percibir.

1 comment on “EXCUSAS QUE TRAEN RUINA

  1. Excelente explicación de este artículo. Muchas gracias Pastor Rafael por sus enseñanzas que nos edifican día a día. Bendiciones

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