“Doy gracias a Dios porque Él me limpió, me sanó y me sostuvo con Su poder”
Soy Marcela Bolívar, miembro de Iglesia Palabra Pura desde hace aproximadamente un año, y quiero compartir con ustedes un testimonio muy especial que viví a finales del año pasado.
En diciembre de 2024, me hospitalizaron durante 11 días y, durante ese tiempo, me diagnosticaron, mediante una tomografía, un tumor en el riñón derecho y un quiste en el riñón izquierdo.
Me explicaron que debía ser operada y, en enero de este año, me realizaron una nefrectomía parcial para extirpar la parte afectada del riñón derecho. Al analizar el tejido, confirmaron que el tumor era maligno.
Cuando recibí la noticia, sentí miedo y tristeza, pero también una paz profunda que venía del Señor. Desde pequeña he sido sanada, pues sufría de epilepsia, y Dios me sanó. Por eso, aunque entendí la gravedad, activé mi fe, recordando que “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).
Aunque los médicos me hablaron de la necesidad de someterme a quimioterapia y radioterapia, no acepté ese camino porque confiaba en que Dios ya me había sanado. Conté con el apoyo y las oraciones de mi Iglesia, Palabra Pura, y de muchas personas cristianas que se unieron a mí en este proceso.
El urólogo oncólogo me confirmó que el tumor maligno había sido completamente extirpado y que estaba seguro de que no había nada más en mi cuerpo. Sentí una paz enorme.
Más tarde, en exámenes posteriores, el oncólogo me felicitó con buenas noticias: el cáncer no había afectado otros órganos ni presentaba ninguna otra patología. Me aseguró que no era necesario ningún tratamiento adicional, ni quimioterapia ni radiación. Me dijo que era una bendición, porque pocas personas reciben esa buena noticia. Yo declaré con fe que así era, porque creo en el poder de la Sangre de Cristo, que nos limpia y nos sana. Él murió en la cruz por nosotros, y por Sus heridas somos sanados.
Hoy doy gracias a Dios porque Él me limpió, me sanó y me sostuvo con Su poder. Aunque debo continuar con revisiones cada tres meses y estar atenta, sé que estoy sana y que nada volverá a afectarme, porque la Sangre de Cristo tiene poder.
Este es mi testimonio de fe, de creer en Jesús y en Su sanidad. Confío en que seguiré sana y fuerte, y declaro que mi cuerpo está libre de enfermedad.


Gloria a Dios por sus llagas hemos sido limpiados y sanados Dios es el único q hace estos milagros
Aleluya , toda la gloria al más poderoso rey de reyes , cuando sabemos quienes somos en Cristo tenemos esa seguridad y esa certeza de q por sus llagas ya hemos sido sanados 🙏🙏💪