Iglesia Palabra Pura
  • 19 septiembre, 2025
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Fui Libre de Más de 20 Años de Migraña

Mi nombre es Martha Oliva Bedoya y desde el año 2016 hago parte de Iglesia Palabra Pura. Hoy quiero contarles cómo el Señor me liberó de una migraña que padecí durante más de veinte años de mi vida.

Los dolores de cabeza eran muy intensos, tanto que muchas veces terminaba vomitando. Siempre tenía que recurrir a pastillas para poder sobrellevarlos, y poco a poco fui aceptando esa situación como algo “normal”. La religión me había enseñado que debía llamar al dolor “mi hermano” y que tenía que resignarme a convivir con él. Me conformé y lo hice parte de mi vida.

En algunos momentos, personas oraban por mí e imponían sus manos, y el dolor se iba, pero al poco tiempo regresaba. Yo misma también me imponía las manos y pasaba lo mismo: un alivio momentáneo, pero nunca definitivo.

Con el tiempo empecé a declarar con mis labios la Palabra de Dios: Por las llagas de Jesús yo soy sana. También comencé a discernir con más fe la Santa Cena, entendiendo que allí está la victoria de Cristo sobre toda enfermedad. Poco a poco fui notando una mejoría. Cuando el Pastor presentó el libro “Jesucristo también vino a sanar”, lo tomé en mis manos, lo medité y la sanidad continuó manifestándose en mí.

En agosto del año pasado, nuestros Pastores nos dieron una enseñanza que marcó mi corazón: que debíamos tener un espíritu de fe, hablar con poder y convicción, y declarar con autoridad a la enfermedad que ya era suficiente. Esa palabra produjo un cambio en mi manera de creer y de declarar. A partir de allí, alcancé aproximadamente un 30% de mejoría.

Cuando participé en la primera Escuela de Sanidad, mi avance llegó a un 60%. Luego, al asistir a la segunda Escuela, mi sanidad progresó hasta un 90%. Fue allí donde algo impactó profundamente mi vida: el video que pasaron de la Pasión de Cristo.

En el pasado, cada vez que veía esa película, cerraba mis ojos en la escena de la crucifixión, porque me resultaba muy doloroso mirar. Pero en la Escuela de Sanidad decidí fijar mi mirada en esos clavos, en la escena donde Jesús entregaba Su vida por mí. Y esta vez no lloré de tristeza, sino de gratitud. En ese momento entendí realmente lo que Jesús había hecho por mí en la cruz. Como dicen nuestros Pastores, esas verdades se van revelando poco a poco, como un rompecabezas que se va armando. Para mí, Isaías 53:5 cobró un sentido real y personal: Por Sus llagas fuimos nosotros curados.

Comprendí que la enfermedad era ilegal en mi vida, que no tenía derecho a permanecer en mí. Y al finalizar la Escuela de Sanidad, pasé a la fila para que me impusieran las manos, y en ese momento sentí que algo se quebró y que el dolor de migraña salió de mí por completo.

Desde ese día ya ha pasado más de un mes, y no he vuelto a tener dolores de cabeza. No he necesitado pastillas ni medicamentos, porque sé que mi sanidad fue consumada en la cruz por Jesucristo. Hoy puedo decir con certeza que fui libre de más de veinte años de migraña.

Este testimonio es la confirmación de que la Palabra de Dios es verdad y que Sus promesas son reales. Ya no vivo en temor de volver a sufrir, porque entendí lo que significa la obra completa de Jesús: Por Sus llagas he sido sanada.

Toda la gloria y la honra sean para mi Señor.

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