Iglesia Palabra Pura
  • 10 octubre, 2025
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SANADA DE SÍNDROMES NEFRÍTICO Y NEFRÓTICO, Y LUPUS

Mi nombre es Diana Carolina Giraldo, soy Miembro Online de Iglesia Palabra Pura desde Armenia, Quindío. Empecé a escuchar los audios de la Escuela Bíblica de Ia Iglesia poco antes de la plandemia. Desde entonces, la Palabra comenzó a llegar a mi vida y a la de mi familia, aunque no imaginaba lo mucho que la íbamos a necesitar.

Tengo una hija de 15 años llamada Mayra Alejandra. Ella es deportista de alto rendimiento, patinadora, disciplinada y apasionada por lo que hace. Todo marchaba bien hasta que, en noviembre, comenzó a subir de peso sin razón aparente. Al principio pensamos que quizá estaba comiendo más en el colegio, pero en casa siempre procurábamos que su alimentación fuera sana por el tema del deporte. Luego empezamos a notar que amanecía con los ojos inflamados. La llevé a la clínica y me dijeron que podía ser una alergia, pero a los pocos días volvió a amanecer igual, con la carita hinchada.

Esa vez la llevé al hospital. Cuando le hicieron el examen de orina, notaron que el color era como de “agua de panela”, incluso más oscuro, casi como Coca-Cola. Los médicos se alarmaron. Llegaron varios de ellos y me empezaron a hacer preguntas; hablaban de algo relacionado con los riñones, mencionaban términos que yo nunca había escuchado. Esa noche me la dejaron hospitalizada. Pasamos tres días allí mientras le hacían exámenes, y al final la nefróloga pediatra nos dio salida con medicamentos.

Ese día, tomamos un taxi para regresar a casa. El conductor nos dijo que le habían regalado una Biblia, pero que no la leía, y nos preguntó si la queríamos. Al principio no quise aceptarla, pero él insistió: “A ustedes les va a servir más que a mí”. Esa Biblia es la que tengo hasta hoy, mi compañera fiel. No fue casualidad. Fue Dios mismo quien nos la puso en las manos para recordarnos que Su Palabra es vida.

A los pocos días, la niña volvió a amanecer con los mismos síntomas. Esta vez la llevé de nuevo al hospital y la dejaron internada. Llegaron los resultados de unos exámenes especiales que ayudan a diagnosticar enfermedades autoinmunes, y el pediatra me dijo que mi hija estaba muy enferma, que necesitaba con urgencia un traslado a otra ciudad porque en Armenia no había reumatóloga pediatra. Puse una tutela a las 8 de la mañana, y al mediodía ya teníamos la ambulancia lista para trasladarla a Pereira. Solo Dios pudo mover eso tan rápido.

En Pereira confirmaron lo que temíamos: mi hija tenía dos síndromes, uno nefrítico y otro nefrótico, y además había desarrollado lupus. Los médicos decían que a una persona le podía dar uno o el otro, pero no los dos al mismo tiempo. Fue un golpe muy duro. Le hicieron una biopsia renal y al día siguiente mandaron la biopsia a Bogotá. Estuvo nueve días y medio hospitalizada. Yo sentía que el mundo se me venía encima.

Durante ese tiempo, recordaba los audios de la Escuela Bíblica que había escuchado de Iglesia Palabra Pura. Sabía que por las llagas de Cristo somos sanos, pero me di cuenta de que no bastaba con repetirlo; había que sembrar la Palabra en el corazón, meditar en ella y creerla verdaderamente. Yo oraba, lloraba, y pedía a mis amigas que también oraran. Declaraba todos los días: “Por las llagas de Cristo, Mayra Alejandra es sana”. Aunque los médicos decían que sus riñones solo funcionaban al 30% y que podía necesitar diálisis, yo me mantenía firme en la Palabra.

Recuerdo que un miércoles fui a la sede principal de la Iglesia, en Pereira. Mi esposo se quedó en el hospital con nuestra hija y yo fui al Servicio. Al terminar, la Pastora oró por mí y por la niña. Fue un momento de fortaleza y fe. Regresé al hospital renovada, segura de que Dios estaba obrando. Poco después, comenzaron a verse señales de recuperación. En diciembre le dieron salida. Aunque aún estaba muy delicada, sabía que el proceso de sanidad había comenzado.

En casa, continuamos orando. Todos los días celebrábamos la Santa Cena, tres veces al día: mañana, tarde y noche. Escuchábamos los audios de Palabra Pura, especialmente los de la Escuela Bíblica sobre sanidad. En cada cita médica, cuando el doctor decía algo negativo, yo lo cancelaba en el nombre de Jesús y afirmaba lo que dice la Palabra: “Por las llagas de Cristo, Mayra Alejandra es sana”. Los médicos se sorprendían porque, aunque los exámenes aún mostraban enfermedad, ella se veía bien, fuerte, con vida.

Poco a poco, los resultados de los exámenes comenzaron a mejorar. Los riñones se recuperaron. Aunque los exámenes seguían mostrando presencia de lupus, los niveles eran mínimos. Yo sé que mi hija está completamente sana, solo estamos esperando que los exámenes pasen de confirmar mejoría a ningún rastro de enfermedad. Ella misma lo dice con convicción: “Mamá, yo estoy sana por las llagas de Cristo”.

Durante todo este tiempo aprendimos que la diferencia entre el antes y el ahora es tener la Palabra sembrada en el corazón. Antes la repetíamos, pero ahora la entendemos y la creemos. Eso cambió todo.

Hoy, gracias a Dios, Mayra Alejandra volvió a patinar. Después de mucho tiempo de pausa, empezó poco a poco a entrenar de nuevo. Los entrenadores dicen que su recuperación ha sido sorprendente, que volvió con una fuerza impresionante para haber estado tanto tiempo sin competir. El año pasado ganó cupo para los Juegos de la Juventud y los Intercolegiados, y este año clasificó a las finales nacionales. Hace poco obtuvo un sexto puesto a nivel nacional. Todo esto es obra de Dios.

Ahora, cada vez que siente algún malestar; oramos juntas, la unjo con aceite y tomamos la Santa Cena. Dios ha sido fiel.

Hoy puedo decir con toda certeza que Dios sanó a mi hija, que Él sigue haciendo milagros, y que Su Palabra tiene poder cuando se cree de corazón. Él ha sido bueno, siempre bueno, y mi familia y yo solo podemos darle la gloria a Él.

2 comments on “TESTIMONIOS

  1. Que extraordinario, su palabra tiene demasiado poder, a mi también los audios me han ayudado he visto el poder de su palabra en muchas situaciones, y cualquier situación no dejo que avance sino qué tomo esa espada tan poderosa en nuestras vidas y se hace realidad Dios es bueno y para siempre es su misericordia

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