Iglesia Palabra Pura
  • 15 mayo, 2026
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Su protección es real: Dios envía a sus ángeles

Soy Renata Gutierrez, Miembro Online del Ministerio desde Venezuela, y hoy quiero compartir un testimonio que viví hace poco.

Ese día había ido a la ciudad y, cuando venía de regreso, ocurrió algo inesperado: se explotó un caucho del autobús en el que viajaba. Fue un sonido muy fuerte, y de inmediato se desató el caos. La gente comenzó a gritar, los niños lloraban, todos estaban muy nerviosos. Yo misma me asusté en el momento del estallido.

Pero, casi de inmediato, algo cambió dentro de mí. Sentí una serenidad impresionante, una paz que sobrepasa todo entendimiento. Era una calma que no tenía explicación en medio de lo que estaba pasando.

Gracias a Dios, no ocurrió nada grave. Mientras muchos estaban angustiados, yo les decía: “Miren a su alrededor, no pasó nada. Denle gracias a Dios”. Pero la gente seguía alterada por la situación.

Luego nos dimos cuenta de algo aún más impactante. En esa zona de la vía —que es conocida por ser peligrosa— delincuentes suelen colocar objetos llamados “miguelitos”, que son clavos diseñados para pinchar los cauchos de los vehículos, hacerlos perder el control y así poder robar.

El conductor, al darse cuenta de lo que había pasado, no se detuvo. Siguió avanzando a pesar de que muchos le gritaban que parara. Él respondía que no podía detenerse en ese lugar porque era una zona de alto riesgo. Solo cuando llegamos a un sitio más seguro, redujo la velocidad.

Fue entonces cuando entendimos que el daño en el caucho no había sido casualidad, sino provocado por esos objetos en la vía.

Mientras todo esto ocurría, yo solo podía pensar: “Señor, gracias”. Gracias porque Tú envía a Tus ángeles para protegernos, no solo a mí, sino a todos los que estábamos allí.

También recordé algo muy especial: cada vez que termina el Servicio en Iglesia Palabra Pura, el Pastor Rafael ora para que el Padre envíe a Sus ángeles para guardarnos. Y en ese momento, entendí aún más el valor de tener una cobertura espiritual.

Después de que todo pasó, venía reflexionando: “Señor, ¿cuántas veces me has protegido sin que yo me dé cuenta? ¿Cuántas veces me has guardado sin que siquiera lo note?”.

Mi corazón se llenó de gratitud. Gratitud porque Dios nos cuida incluso de lo que no vemos, de lo que no entendemos y de lo que ni siquiera llegamos a saber. Aun en medio del peligro, Su cuidado nunca deja de alcanzarnos.

SALMO 91:11 (DHH) “pues él mandará que sus ángeles te cuiden por dondequiera que vayas.”

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