Iglesia Palabra Pura
  • 10 julio, 2026
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CUANDO LA MEDICINA DIJO UNA COSA Y YO DECIDÍ CREER OTRA

Mi nombre es Luz Amparo Salazar, soy cristiana desde hace 25 años y miembro presencial de Iglesia Palabra Pura desde hace 2 años. Hoy quiero compartir cómo Dios me sostuvo durante un proceso de salud y me permitió experimentar Su fidelidad, cuidado y sanidad.

En febrero del presente año comencé a presentar un fuerte daño estomacal. Lo que inicialmente parecía ser una situación pasajera se prolongó durante 25 días aproximadamente. Con el paso de los días apareció un dolor abdominal muy intenso, al punto de dificultarme la respiración. Debido a esto, durante una madrugada acudí a urgencias buscando atención médica.

Aunque recibí asistencia, mi condición no mejoraba, por lo que, decidí consultar posteriormente a un médico de manera particular.  Allí me realizaron varios exámenes y una ecografía. El médico determinó que tenía el colon muy inflamado; sin embargo, no encontró ninguna anomalía adicional. Me formuló un tratamiento que logró disminuir significativamente el dolor, pero el daño estomacal continuó.

Esta situación me llevó nuevamente a buscar ayuda médica, esta vez a través de la EPS. Solicité una cita con un gastroenterólogo y, aunque normalmente este tipo de consultas pueden tardar meses en ser asignadas, gracias a Dios logré obtenerla en pocos días.

Durante la valoración, el especialista me indicó que debía realizarme una colonoscopia y una endoscopia; procuré hacerme ambos procedimientos lo más pronto posible. Los resultados revelaron la presencia de hemorroides grado 2 y llevaron a recomendar estudios adicionales para evaluar posibles problemas digestivos.

Mientras atravesaba este proceso, perdí aproximadamente seis kilos de peso, tenía dificultades para conciliar el sueño y mi familia estaba muy preocupada, pues temían que pudiera tratarse de una enfermedad más grave. A pesar de ello, en medio de las circunstancias decidí mantener mi confianza en Dios. Oraba constantemente, hacía confesiones de sanidad y me aferraba a las promesas de Su Palabra.

Uno de los versículos que fortaleció mi fe fue Filipenses 4:13 (RVR1960): “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. También me afirmé en el Salmo 23:1: “El Señor es mi pastor; nada me faltará”.

Tiempo después tuve una nueva consulta con otro gastroenterólogo. Durante la cita me dijo que tenía una condición del colon que no tenía cura y que debía aprender a vivir con ella; además, sugirió que debía tomar medicamentos para la ansiedad. En ese momento respondí desde mi fe, expresando que creía que Dios podía sanarme. Por esta razón, decidí no tomar ningún medicamento para la ansiedad y continuar confiando en Él, mientras seguía de manera responsable el acompañamiento y seguimiento médico correspondiente.

Hoy reconozco claramente la intervención de Dios en todo este proceso. Fue Él quien me guió paso a paso desde el inicio hasta el final, quien me sostuvo en los momentos de incertidumbre y quien fortaleció mi corazón para no rendirme. Solo puedo decir que he visto Su fidelidad, Su protección y Su mano obrando sobre mi vida.

Siento una profunda gratitud por todo lo aprendido en Iglesia Palabra Pura; cada enseñanza ha fortalecido mi conocimiento de la Palabra y me ha ayudado a comprender que la fe no consiste en ignorar el diagnóstico, sino en pararnos firmes en la Palabra y recibir la Sanidad que ya nos fue dada.

Hoy puedo testificar que Dios sigue siendo fiel, que escucha nuestras oraciones y que Su paz nos sostiene aún en medio de los momentos más difíciles. Gracias a Dios, mi salud ha mejorado significativamente y hoy puedo decir que estoy completamente sana.

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