Iglesia Palabra Pura
  • 7 agosto, 2026
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YA NO BUSCO MI VALOR EN EL MUNDO, DESCUBRÍ MI VERDADERA IDENTIDAD

Mi nombre es Tania Martínez, soy miembro online de Iglesia Palabra Pura desde hace cuatro años, y hoy quiero compartir cómo Dios transformó mi vida al restaurar mi identidad y mi fe cuando me encontraba completamente perdida.

Crecí en una familia católica por lo que desde muy pequeña tuve acercamientos a diferentes iglesias donde durante muchos años asistí más por costumbre y compromiso que por una verdadera relación con Dios, participaba en actividades, grupos de alabanza y diferentes servicios, pero realmente no entendía quién era Cristo, lo que había hecho por mí ni la identidad que tenía en Él.

Con el paso del tiempo me alejé de la iglesia y entré en una etapa muy difícil, comencé a enfrentar conflictos familiares, especialmente con mi mamá, estas situaciones que dejaron heridas emocionales profundas en mi corazón y sin darme cuenta, empecé a buscar en otras personas aquello que solo Dios podía darme.

Entré en una relación sentimental que no me hacía bien, rodeada de amistades y ambientes que no aportaban nada positivo a mi vida, aunque no consumía alcohol ni fumaba, vivía influenciada por entornos, conversaciones y estilos de vida que afectaban mi manera de pensar y mis emociones. Buscaba aceptación constantemente y quería encajar, incluso llegué a ocultar mi fe porque sentía que decir que era cristiana no coincidía con el ambiente en el que me desenvolvía.

A medida que pasaba el tiempo, empecé a sufrir problemas de salud, desmayos, hemorragias y síntomas que los médicos no lograban explicar con claridad. Al mismo tiempo enfrentaba una profunda tristeza, ansiedad, miedo e incertidumbre, hasta que llegó un momento en que me sentí completamente agotada.

En medio de esa crisis también me enfríe espiritualmente, me sentía decepcionada y pensaba que Dios no escuchaba mis oraciones; llegué incluso a considerarme atea porque creía que Él no respondía a lo que estaba viviendo. Sin embargo, aunque yo me alejé de Dios, Él nunca dejó de buscarme.

Recuerdo que en uno de los momentos más difíciles de mi vida, cuando ya no encontraba respuestas ni esperanza, volví a clamar a Dios y le pedí ayuda, fue entonces cuando, a través de una compañera de la universidad, conocí personas que comenzaron a guiarme espiritualmente y me animaron a acercarme nuevamente a Cristo.

Poco tiempo después conocí a Iglesia Palabra Pura y por medio de las enseñanzas comencé a descubrir algo que nunca había entendido verdaderamente y era mi identidad en Cristo, por primera vez comprendí que Dios me amaba, que tenía un propósito para mi vida y que mi valor no dependía de la aceptación de otras personas, sino de lo que Cristo ya había hecho por mí. A partir de ese momento empecé a alejarme de relaciones y amistades que no me edificaban, cambié hábitos, fortalecí mi vida de oración, comencé a estudiar la Palabra de Dios y a escuchar constantemente enseñanzas bíblicas.

Poco a poco mi manera de pensar empezó a renovarse y mi vida comenzó a tomar una dirección completamente diferente, los cambios no solo fueron evidentes para mí, Mi familia también comenzó a notarlos. Vi cómo Dios empezó a obrar en diferentes áreas de nuestro hogar; mi papá experimentó una mayor estabilidad económica después de años de dificultades y mi mamá también inició un proceso de acercamiento al Señor.

Hoy puedo decir que soy una mujer diferente, pues Dios restauró mi identidad, fortaleció mi fe y me enseñó que mi vida tiene propósito. Actualmente disfruto de una nueva manera de ver la vida y de mí misma, con el anhelo de seguir creciendo, servir a quienes me rodean y acercarme cada día más a Cristo.Mirando atrás, entiendo que la verdadera transformación no ocurrió cuando cambiaron mis circunstancias, sino cuando entendí quién soy en Jesús, y esa verdad cambió mi vida para siempre.

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