Iglesia Palabra Pura
  • 9 octubre, 2026
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EL CÁNCER SE TUVO QUE SOMETER A LA PALABRA DE DIOS

Mi nombre es Noralba León, soy miembro presencial de Iglesia Palabra Pura desde hace 12 años, y hoy quiero compartir cómo Dios fortaleció mi fe en medio de un diagnóstico que humanamente parecía muy difícil.

Vivía en la ciudad de Armenia cuando escuché por primera vez a los Pastores Rafael y Adriana a través de la televisión; continué aprendiendo por internet la escuela bíblica y cuando en el año 2015 establecieron Iglesia Palabra Pura en Pereira, tomé la decisión de mudarme junto a mis hijos para conocer más de cerca el ministerio y continuar creciendo en la Palabra de Dios.

Tiempo después cuando aún vivía en Armenia, recibí un diagnóstico, pues todo comenzó cuando un médico encontró un nódulo en mi garganta y me ordenó hacerme varios exámenes; tras realizar los estudios correspondientes me informaron que tenía cáncer de tiroides y programaron una cirugía para intervenirme.

Naturalmente sentí temor al recibir aquella noticia, porque escuchar la palabra “cáncer” no es algo sencillo; sin embargo, decidí que mi confianza no estaría puesta en los procedimientos ni en lo que pudiera suceder, sino en la Palabra de Dios. Como ya me encontraba viviendo en Pereira, hablé con mis Pastores acerca de la situación y ellos me aconsejaron fortalecer mi fe escuchando la Palabra, también los audios de la escuela bíblica que hablan de la sanidad, estudiando libros y permaneciendo enfocada en lo que Dios dice acerca de nosotros.

Durante ese tiempo escuchaba una y otra vez las enseñanzas sobre sanidad, leía libros y alimentaba mi corazón con la Palabra. Aunque venían pensamientos contrarios diciéndome que podía morir a causa de la enfermedad, yo los enfrentaba inmediatamente con la verdad de Dios; recuerdo que les respondía en voz alta: “Eso es falso, yo soy hija de Dios, no moriré sino que viviré para darle la gloria a Dios”.

Algo que también decidí hacer fue no hablar de mi batalla con muchas personas. Mis hijos supieron lo que estaba ocurriendo cuando llegó el momento de la cirugía, pero fuera de ellos preferí guardar silencio porque entendía que muchas veces las personas hablan desde el temor y no desde la fe; por eso me aferré a las promesas de Dios y decidí que nada me movería de lo que Él había dicho.

En Iglesia Palabra Pura aprendí acerca de herramientas espirituales como la Santa Cena, la oración, la imposición de manos, la oración en lenguas y el aceite de la unción. Todo aquello lo aplicaba con convicción, creyendo que Dios estaba obrando en mi vida; para mí, el aceite de la unción se convirtió en mi medicina, confiando en que en ese punto de contacto el Señor hace su obra.

Los médicos me hablaron incluso de una metástasis, pero yo rechacé inmediatamente esas palabras. Más adelante me realizaron una yodo terapia, procedimiento que se llevó a cabo casi un año después de la cirugía cuando normalmente debía hacerse máximo a los seis meses; aun así, continuaba diciéndole al Señor que mi confianza no estaba en este procedimiento, sino que mi confianza estaba en ÉL, y que todo lo hago por obediencia pero que yo sabía que ahí no estaba mi sanidad porque ya la tenía.

Hoy puedo darle toda la gloria a Dios porque hace dos años recibí una noticia maravillosa. Después de los controles y exámenes correspondientes, el médico me informó que estaba completamente libre de cáncer; en ese momento confirmé una vez más la fidelidad de Dios y la herencia de la sanidad que nuestro Señor Jesucristo ganó por y para nosotros.

Mirando hacia atrás, puedo decir que el cáncer se tuvo que someter a la Palabra de Dios. Él fortaleció mi fe en medio del proceso y me permitió ver la manifestación de Su sanidad, por eso hoy vivo agradecida y doy testimonio de que Su Palabra es real y de que ÉL cumple cada una de Sus promesas.

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