Mi nombre es Adriana Muñoz, soy miembro presencial de Iglesia Palabra Pura desde hace 11 años, y hoy quiero compartir cómo Dios me sostuvo y me mostró Su fidelidad en medio de una situación donde perdí todo.
Todo sucedió mientras me encontraba trabajando; recibí una llamada de un vecino quien me dijo que debía ir inmediatamente a mi casa porque se estaba incendiando. Los bomberos habían tenido que derribar la puerta para ingresar y la policía también se encontraba en el lugar. Naturalmente sentí preocupación, pero de inmediato recordé la Palabra de Dios que dice que el enemigo no viene sino para hurtar, matar y destruir, y también que para los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien.
Mientras me dirigía a mi casa comenzó una batalla en mi mente, por un lado, pensaba en todo lo que podía haber perdido, pero por el otro recordaba una y otra vez la promesa de Dios. Decidí aferrarme a Su Palabra y declarar que, aunque no entendía lo que estaba ocurriendo, Dios convertiría aquella situación en algo bueno.
Cuando llegué encontré a muchas personas afuera observando los daños, todos parecían esperar una reacción de tristeza o desesperación, pero mi actitud fue diferente. Saludé a quienes estaban allí y repetía que Dios tenía el control. Algunos se sorprendían al verme tan tranquila e incluso me preguntaban si entendía la magnitud de lo sucedido. Sin embargo, yo tenía claro que no podía permitir que las circunstancias fueran más fuertes que la Palabra que había creído durante años.
En medio de todo, llamé a mi hija que se encontraba en Estados Unidos. Al escuchar lo ocurrido comenzó a llorar, pero yo le decía que estuviera tranquila porque gracias a Dios nadie había resultado herido. Le dije que lo material se puede recuperar y que nuestro Padre celestial sigue siendo nuestro proveedor. Aunque ella veía una gran pérdida, yo veía una oportunidad para confiar más profundamente en Dios.
Poco después recibí una llamada de la Pastora Adriana, quien quería saber cómo me encontraba. Cuando le conté que estaba bien y que seguía confiando en el Señor, se sorprendió de la paz que tenía en medio de la situación. Le dije que el enemigo había intentado afectar nuestras finanzas, pero que Dios lo convertiría para bien porque así lo declara Su Palabra.
Ella sorprendida me dijo me asombra tu fe, porque otra persona estaría llorando, me gustaría que me dejes contar esto a la Iglesia, a lo que yo respondí, claro que sí Pastora, entonces ella me dijo tómale foto y video a todo y me lo mandas. La Pastora compartió lo sucedido con la iglesia e invitó a quienes voluntariamente quisieran ayudarnos, según su capacidad y lo que Dios pusiera en su corazón. Para la gloria de Dios, lo que nunca imaginé era que iba a estar tan respaldada por la familia de fe, pues en poco tiempo pude recuperar todo lo que había perdido. Cuando mi vecina me vio llegar nuevamente con electrodomésticos y muebles nuevos, quedó sorprendida. Ella recordó las palabras de confianza que había declarado desde el primer día y me dijo: “yo porque no le creí”.
En ese momento recordé algo muy importante que el Pastor Rafael nos dice y es que en tiempos de paz, uno guarda esa provisión de la Palabra, porque es lo que nos ayuda en momentos de dificultad y fue precisamente esa Palabra la que fortaleció mi fe para enfrentar aquella prueba con la actitud correcta.Doy gracias a Dios porque el incendio pudo consumir muchas cosas materiales, pero no pudo consumir mi fe; al contrario, me permitió ver una vez más Su Protección, Su provisión, Su fidelidad y el amor de una familia espiritual que fue instrumento de bendición en uno de los momentos más difíciles de mi vida.

